Todos aquellos que realizamos algún tipo de trabajo que puede ser llevado a cabo a distancia  nos encontramos con muchas situaciones nuevas al trabajar desde nuestro hogar en tiempos de aislamiento preventivo. Seguramente algunas buenas como evitarnos el viaje, usar ropa más cómoda y pasar más tiempo en familia; y otras no tanto. El espacio cada vez más reducido de nuestras viviendas no se lleva bien con la necesidad de tener una oficina en casa. Entonces es necesario realizar un correcto análisis del problema que ayude a buscar soluciones por la vía adecuada. Existen algunas pautas básicas y recomendaciones que pueden hacer estas experiencias menos conflictivas desde el punto de vista acústico.

En la primera década de este siglo, comenzaron a aparecer masivamente las antenas de comunicación de telefonía celular dentro de las ciudades. Las mismas incluyen diferentes equipamientos que se instalan dentro de una sala o ya vienen encabinados.

Dichos equipos se caracterizan por su gran generación de temperatura, por lo que deben ser instalados en conjunto con los respectivos equipos de refrigeración, para garantizar el continuo funcionamiento de los mismos.

En los tiempos actuales, poder realizar obras de envergadura, cumpliendo a su vez con los protocolos requeridos, implica un desafío y una satisfacción. Gracias al vínculo de confianza desarrollado con la empresa Bronway, ubicada en Rosario, por la instalación previa de dos silenciadores en su planta de fabricación de cigarrillos, pudimos vincularnos con su compañía de Santa Fe.

En esta oportunidad, existían inconvenientes con las viviendas vecinas por el ruido generado por acción de un ventilador centrífugo. Por lo cual, por el tipo de fuente que ocasionaba las molestias, se decidió la provisión de un silenciador.

La planta ubicada en Villa General Savio en el partido de Ramallo, en el NO de la Provincia de Buenos Aires, es la mayor fabricante de acero de la Argentina y de Latinoamérica, en conjunto con las demás plantas del Grupo Techint.

Una idea de su magnitud lo da la foto aérea de la Figura 1 que incluye un puerto propio.

Figura 1. Planta Ternium Siderar en Ramallo, Provincia de Buenos Aires

 

El ambiente urbano genera y padece ruidos originados por su actividad, con variadas fuentes de ruido. Una de ellas son los transformadores eléctricos que reducen de a pasos las altas tensiones generadas en las centrales eléctricas hasta llegar a las de consumo domiciliario.

Estas subestaciones se ubican en medio urbano por razones de costos y eficiencia, lo que hace que se puedan constituir en fuentes molestas de ruido en viviendas próximas. Las más comunes, al menos en el ámbito donde las distribuidoras son EDENOR y EDESUR, contienen dos o más transformadores de 40, 60, 80 MVA y más, llegando a 300 MVA.

Así como el aumento de la densidad de población de nuestras ciudades conlleva que habitemos ambientes de menor tamaño y con menor separación entre sí; la necesidad de aislamiento social por la pandemia trajo aparejados muchos cambios de hábitos y estilo de vida. Esto implica que, al pasar más tiempo en casa, empecemos a prestar atención a ruidos que previamente pasaban desapercibidos, eran relativizados, o efectivamente no eran  contaminantes. El principal aspecto que se vio modificado es nuestra percepción del confort acústico dentro de nuestro propio hogar.

El auge obligado del trabajo a distancia, la necesidad de reuniones online, y la búsqueda de un espacio que nos provea la concentración necesaria para realizar algunas de esas tareas puso en relieve cuán lejos estamos de los estándares de calidad acústica mínimos. Empezamos a percibir con mayor frecuencia eventos sonoros que se relacionan con la actividad generada por nuestros vecinos y cobró importancia este contaminante muchas veces oculto. A esto se le suman las actividades que exceden a nuestro trabajo muchas de las cuales solíamos realizar por fuera de nuestro hogar en condiciones normales-, como por ejemplo los ejercicios físicos; o aquellas que por la propia costumbre no ocurrían o solo lo hacían esporádicamente, como escuchar música a niveles elevados, o la convivencia de la familia completa dentro de la vivienda en espacios pequeños en los que habitualmente solo estaban para comer y dormir. Estas situaciones muestran la relevancia de un aspecto a veces olvidado que empeora nuestra salud y no es solo una cuestión de confort: el aislamiento acústico.

(Ciudad de Córdoba, Arg.)

Hace pocos años, se nos presentó un desafío en el Córdoba Business Tower: Tres torres de enfriamiento de dimensiones importantes, instaladas en la semi terraza del piso 14, generaban molestias tanto de ruido aéreo como de vibraciones en los pisos 14 y 15 del mismo edificio, destinados a oficinas.

El gran caudal de aire de las torres, producido por los ventiladores de 1.50 m de diámetro incidían directamente contra el muro, generando un nivel sonoro elevado dentro de los pisos 14 y 15.

Los niveles sonoros dentro de las oficinas eran molestos para el tipo de actividad a desarrollarse. También resultaban muy molestas las vibraciones dentro de ellas, debido principalmente a la presencia significativa de frecuencias medias y medias bajas en el ruido generado por los ventiladores de las torres.

Como todos los años, el último miércoles de abril se conmemora el Día Internacional de Conciencia Sobre el Ruido (INAD por sus siglas en inglés). Establecida ya hace 25 años por el Center of Hearing and Communication (CHC) [1], esta fecha siempre es una oportunidad para repensar la relación del ruido con nuestro mundo: cómo lo definimos, cuáles son sus efectos en todos los seres vivos y de qué forma podemos disminuir la contaminación sonora. A su vez, este año se ha establecido como el Año Internacional del Sonido (IYS: International Year of Sound), buscando un enfoque global sobre cómo el sonido se interrelaciona con los variados aspectos de nuestra vida [2].

No existen muchos momentos en la historia en los que el barrio, la ciudad, el país, el mundo, puedan convertirse en un laboratorio. Sin dudas, esta situación particular de emergencia que estamos viviendo a partir de la pandemia ocasionada por el Coronavirus COVID-19, es uno de ellos. La necesidad de detener la mayoría de las actividades para preservarnos a través del aislamiento social, trae aparejada una clara modificación en todo lo relativo al medio ambiente. Dentro de este espectro existen ciertas áreas específicas en las cuales las diferencias son notorias y mensurables casi instantáneamente. La contaminación acústica es una de ellas: las diferencias de niveles sonoros en las ciudades son claras de un día para otro.


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